Presentació

A tocar de la jornada electoral del 26 de juny dediquem aquesta selecció setmanal monogràficament a les eleccions generals espanyoles.

Per començar recollim una de les prediccions dels resultats més afinades: la que elabora Kiko Llaneras a partir d’un model de base provincial i que apunta a una nova victòria del PP, amb un 29,5% dels vots (+0.7) i 119 escons (-4); al sorpasso de la coalició Unidos Podemos al PSOE, amb un 24.9% (+0.6) i 90 escons (+19); mentre que el PSOE obtindria un 20.8% (-1.2) i 83 escons (-7); i Ciudadanos, un 14.6% (+0.7) i 39 diputats (-1). La resta de partits amb representació parlamentària la intregrarien ERC, amb 9 escons (=); CDC, amb 6 (-2); PNV, amb 5 (-1); Bildu, amb 2 (=); i CC, amb 1 (0).

Aquesta estimació no difereix substancialment de les efectuades per diversos agregadors d’enquestes com El Electoral (PP, 29.0; UP, 24.4; PSOE, 21.4; C’s, 15.0), Political Markets (PP, 29.6; UP, 25.2; PSOE, 21.9; C’s, 12.8) o Electomania (PP, 29.7; UP, 25.0; PSOE, 21.0; C’s, 14.4). Tampoc no difereix gaire de l’estimació de Jaime Miquel & Asociados (PP, 29.8; UP, 23.9; PSOE, 22.1; C’s, 13.9) … Ni del tracking de Gesop que està publicant El Periòdic d’Andorra (22-06-16: PP, 28.5 i 115-119 escons; UP, 23.7 i 83-87 escons); PSOE, 21.5 i 82-86 escons; C’s, 15.2 i 40-44 escons).

Sobre els escenaris postelectorals sembla que hi ha unanimitat en descartar un nou bloqueig que portés a unes terceres eleccions. Però ara per ara es fa difícil endevinar sortides que no passin per un canvi rellevant en l’immobilisme del PP. José Antonio Zarzalejos insisteix en la hipòtesi de la retirada de Rajoy per desbloquejar el camí cap a la governabilitat.

També serà determinant la sortida que trobi al PSOE al dilema que el tortura des de les eleccions del 20-D. Miguel Pasquau critica enraonadament l’estratègia seguida per Pedro Sánchez, tot admetent l’extrema dificultat de la seva situació, però advertint que difícilment pot tenir futur un projecte que dóna la sensació d’estar  més preocupat per reinvindicar el seu passat que per presentar una proposta útil per ajudar a superar la crisi política del país.

Completa aquesta selecció una llarga entrevista a Belén Barreiro en la que es repassen exhaustivament el comportament dels electors, les estratègies electorals dels partits i les seves opcions per a la propera legislatura. És especialment interessant el seu anàlisi sobre Podemos, del que destaca la seva intel·ligència electoral i el contrast amb la falta de capacitat política per administrar el seu èxit electoral.

 

Kiko LLANERAS, “El promedio de encuestas: la suma UP-PSOE supera a la de PP-C’s” a El Español (22-06-16)

http://datos.elespanol.com/elecciones-generales/la-cocina-26j/

“Nuestro modelo estadístico permite estimar qué escaños logrará cada partido y con qué probabilidad. Utiliza más de cien encuestas y datos históricos para hacer 15.000 simulaciones del resultado electoral. El modelo considera los sondeos publicados en España hasta el 20 de junio. Da más valor a los más recientes, pero no proyecta ninguna tendencia desde ese día.

El primer gráfico representa la estimación de escaños de nuestro modelo estadístico.

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Los gráficos son histogramas. La altura de las barras representa la probabilidad de que un partido logre, exactamente, el número de escaños que se indican en el eje x.

El PP lograría alrededor de 121 escaños (sus resultados estarán entre 112 y 130 con un 50% de probabilidad). UP lograría alrededor de 90, el PSOE alrededor de 79, y C’s unos 39. Otros cinco partidos lograrían representación.

La tabla siguiente resume los mismos resultados.

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De nuevo quiero subrayar la incertidumbre de una estimación electoral. El modelo asume que las encuestas son imprecisas y por eso sus estimaciones son horquillas anchas. A esta incertidumbre contribuyen el error propio de las encuestas y los movimientos de última hora, como los que vimos el 20 de diciembre.

¿QUIÉN SERÁ SEGUNDO?

La mayoría de encuestas colocan a Unidos Podemos (UP) por delante del PSOE en votos y en escaños. De acuerdo con nuestro modelo, UP sería segundo con un 68% de probabilidad. El PSOE lo sería un 29% de las veces.

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La ventaja del PSOE es su fortaleza en las provincias menos pobladas, donde por efecto del sistema electoral los escaños son más ‘baratos’ en votos. UP necesita una ventaja de alrededor de dos puntos en votos para igualar al PSOE en escaños. Ahora mismo parece que cuenta con esa ventaja.

¿QUÉ MAYORÍAS PODRÍAN FORMAR GOBIERNO?

La gran incógnita del 26J consiste en saber si serán posibles acuerdos más sencillos que los del 20D, o si los partidos volverán a negociar con las mismas opciones de entonces.

El gráfico siguiente muestra la probabilidad que tiene cada acuerdo entre dos partidos de acercarse a los 170 diputados que abren la puerta a una mayoría.

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Todos los acuerdos ganan viabilidad si el objetivo lo ponemos en 170 diputados. Ese es el ‘número mágico’ que podría abrir la puerta al Ejecutivo –contando con la complicidad de algún partido nacionalista–. PP y C’s alcanzan los 170 diputados en el 28% de las simulaciones. UP y el PSOE, en el 45%.

En la última semana los sondeos han favorecido a la suma de izquierdas, que ahora está más cerca de los 170 diputados. Pero tienen un factor en contra: Podemos, PSOE e IU ya lograron muchos votos en diciembre, y si ahora van a sumar más de 170 escaños, tendrían que mejorar aquel registro. No les resultará fácil, especialmente cuando se pronostica una mayor abstención.

Las probabilidades de otros acuerdos son más previsibles: PSOE y C’s tienen casi imposible sumar 170 escaños, mientras que PP y PSOE lo tienen casi asegurado.

Si PP y C’s o UP y PSOE acaban cerca de los 170 diputados, la negociación del 26J será distinta. En caso contrario las opciones sobre la mesa serán las mismas que en diciembre. Entrarán en juego la gran coalición, el acuerdo de remplazo —con PSOE, UP y C’s—, o la posibilidad de un gobierno de izquierdas con apoyo de fuerzas nacionalistas. La única novedad será la actitud de los electores, que ahora parecen más abiertos a los pactos.

LOS DIPUTADOS EN CADA PROVINCIA

La tabla siguiente representa la estimación de escaños del modelo para cada provincia. En color oscuro representamos los escaños ‘más seguros’ (aquellos que tienen más del 75% de probabilidad). En color claro representamos los ‘escaños posibles’ (aquellos cuya probabilidad está entre el 25% y el 75%).

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En el gráfico podéis comprobar que hay escaños en juego casi en todas parte. Ciudadanos tiene escaños en juego en 17 provincias, UP en 21, el PSOE en 21, y el PP en 23. Sólo en diez provincias tienen todos los escaños están repartidos con más del 75% de probabilidad cada uno.

¿QUÉ PUEDE PASAR A ESPALDAS DE LAS ENCUESTAS?

Desde el lunes no pueden publicarse nuevas encuestas, pero los electores seguirán cambiando sus intenciones. El último gráfico muestra como han evolucionado los porcentajes de voto de cada partido.

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En los últimos días apenas vemos movimientos. UP ha subido ligeramente en las últimas semanas y C’s ha perdido algunas décimas. Pero las encuestas no reflejan una fuga masiva de Ciudadanos al PP, ni una coordinación del voto de izquierdas en Unidos Podemos. Esas dinámicas podrían activarse aún, pero el tiempo se les agota. Otros factores sí pueden mover los votos en estos últimos días, como los indecisos y la abstención -o no- de las personas sin interés por la política.

Estas incertidumbres explican que nuestro pronóstico sea probabilístico: el 26J pueden darse múltiples escenarios, aunque unos sean más probables que otros. El modelo es consciente de que no hay un instrumento mejor que las encuestas para medir la opinión pública, pero también sabe que las encuestas ni son perfectas ni son infalibles.

Nota: Los resultados de Unidos Podemos incluyen los escaños ganados por su coaliciones en Cataluña, Comunidad Valenciana y Galicia.

METODOLOGÍA

El modelo estima los escaños en cada provincia. Utiliza decenas de sondeos e históricos de resultados para hacer 15.000 simulaciones de las elecciones. Eso permite estimar cuántos diputados logrará cada partido y con qué probabilidad.

 

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José Antonio ZARZALEJOS, “Rajoy pone al Rey y a España en una situación crítica” a El Confidencial (22-06-16)

http://blogs.elconfidencial.com/elecciones-generales/notebook-de-campana/2016-06-22/elecciones-generales-2016-rajoy-investidura-felipe-vi_1220808/

“El presidente en funciones y líder del partido popular anunció ayer una crisis institucional de proporciones colosales. Dijo en Barcelona que se comportará tras el 26-J como lo hizo después del 20-D. Lo que supone, entre otras cosas, y dado que no va a contar con el apoyo ni de Ciudadanos ni del PSOE, que declinará una eventual oferta de Felipe VI para intentar la investidura como jefe del Gobierno. ¿Qué supone esta determinación de Mariano Rajoy? Supone que pone al jefe del Estado y a España en una coyuntura crítica, por las siguientes razones:

1) Si el candidato del que será el partido más votado (el PP) no tiene apoyos para ser investido y otros candidatos tampoco, la situación quedaría bloqueada y el Ejecutivo seguiría en funciones ‘sine die’. Haría falta un acto de sacrificio personal para desbloquear el mecanismo constitucional de la investidura, de Rajoy o de otro candidato de su partido (que tendría más posibilidades que él). A una investidura se va a ser investido, pero, en el caso español, no sólo: también para desbloquear el impase institucional.

2) Si Rajoy declina la eventual oferta de Felipe VI, no es imposible –resultaría incluso muy probable- que el monarca deba tantear al candidato del segundo partido más votado, que bien podría ser el de Pablo Iglesias. Es decir, el Jefe del Estado tendría que entregar la encomienda al líder de una organización antisistema, que propugna un proceso constituyente, en el que se incluye un referéndum sobre la independencia de Cataluña y

3) Si fracasase Iglesias –lo que es probabilísimo ya que no tendría el voto ni del PP, ni de C´s, ni del PSOE- comenzaría a correr el plazo de dos meses a partir de la investidura fallida para la convocatoria de las terceras elecciones.

Obligaría al PSOE a pensarse una abstención ya que la alternativa sería, o aliarse con Podemos, o elecciones, opciones que los socialistas no podrían permitirse

La ‘cuestión Rajoy’, ya expuesta por Albert Rivera, se conjugaría así de dos maneras. La primera: el presidente del PP no está por la labor de desbloquear el inicio de los plazos constitucionales aunque sea con el sacrificio personal de presentarse a una investidura fallida. La segunda: el presidente en funciones no está tampoco dispuesto a dejar que otro dirigente del PP asuma la responsabilidad de formar Gobierno lo que sí contaría con el apoyo de Ciudadanos y obligaría al PSOE a pensarse dos veces apoyarle o no con una abstención ya que la alternativa sería, o aliarse con Podemos, o unas terceras elecciones, opciones que los socialistas no podrían permitirse. La alianza con los morados porque les devoraría y las terceras elecciones porque les ‘pasokizaría’.

Cabe que en estas circunstancias, buena parte de la opinión pública –en determinados círculos el tema se trata con frecuencia- se pregunte para qué sirve la Corona ya que el Rey no puede salir de un corto radio de acción, con un margen discrecional limitado, precisamente en un momento de crisis institucional. La respuesta sería: el monarca encarna la Jefatura del Estado con plena estabilidad y continuidad, ejerce sus funciones con criterios apartidistas y mantiene una actividad en España y en el ámbito internacional, lo que ofrece funcionalidad al Estado.

Mariano Rajoy no debió darse cuenta –si se la dio sería todavía más grave grave- que si él declina una oferta del Rey como hizo después del 20-D, su alternativa no sería Pedro Sánchez (salvo error u omisión) sino Pablo Iglesias. Habrá que admitir que la cosa cambia. De ahí que –regresando al por mí frecuentemente citado Santos Juliá en sus artículos en ‘El País’- es “mejor ahora que luego” que Rajoy exprese a la sociedad española la seguridad de algo así como: “No pondré ningún obstáculo personal”. El presidente en funciones se preguntó ayer “¿Por qué me tengo que ir yo y quedarse los demás?” Plantea, efectivamente, una cuestión a debatir, pero las razones que aducen sus adversarios son ya conocidas y, sobre todo, inamovibles.

El gallego está al cabo de la calle de que “nadie con algo de cabeza busca nunca su propia ruina” (Juliá dixit). O en otras palabras: que ni Ciudadanos ni el PSOE le van a votar nunca. Ninguno se va a suicidar. Si Rajoy –le asistan razones o no- persiste en mantenerse en su actual posición, aboca al Rey a una situación crítica y a España a unas terceras elecciones. Porque –si, como parece- el PSOE es la tercera fuerza política, no habrá un gobierno de izquierdas con Podemos.

El Gobierno posible, si las encuestas no yerran, es el del PP en minoría y sin Rajoy, con el apoyo directo o indirecto de Ciudadanos y la abstención del PSOE. Un gobierno breve y con un programa de reformas”.

 

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Miguel PASQUAU, “El gran error de Pedro Sánchez” a CTXT (21-06-16)

http://ctxt.es/es/20160615/Firmas/6745/Pedro-Sanchez-PSOE-pactos-PP-Unidos-Podemos.htm

“Pedro Sánchez hizo de cabeza visible de una estrategia del Consejo Federal del PSOE que consistía en eludir los costes para el partido de la decisión de dejar gobernar al PP o de gobernar con Podemos y aprovechar a tal fin la disponibilidad de Ciudadanos de presentarse como partido bisagra capaz de influir programáticamente en la conformación de cualquier gobierno del que no formase parte Podemos. Tal opción, que bloqueó las dos únicas formas posibles de formar gobierno y condujo a una segunda convocatoria electoral, pesa como una losa sobre las expectativas electorales del PSOE para este domingo, porque es mucho más fuerte la evidencia de que sin PP o Podemos no hay gobierno que el tan endeble como repetitivo discurso de la “pinza” en el que sólo creen los más beatos socialistas. Ese fue un primer error. El más grande es otro.

El PSOE en realidad sólo lleva a esta contienda electoral un argumento que es más de partido que de sociedad, porque lo que defiende son más unas siglas y su historia que un proyecto útil para el futuro: si el estado de opinión reflejado en las encuestas indica que el PSOE no va a poder protagonizar un gobierno, sus potenciales votantes no militantes tienen dificultad en elegir la papeleta del PSOE por las dudas no aclaradas sobre qué decidirán los diputados socialistas en la sesión de investidura. Y esto es importante, porque los votantes suelen preferir apostar en la jugada importante, y no en las secundarias.

Admito que la encrucijada del PSOE es delicada y que seguramente ello explica los mensajes contradictorios que desde el propio partido se dejan filtrar cada dos días de campaña. A mi juicio, sin embargo, esa debilidad discursiva de un PSOE preocupado por su futuro se está gestionando de la peor de las maneras posibles, y no precisamente para los intereses de quienes se disputan su apoyo, sino para los del propio partido.

El PSOE no va a ganar las elecciones, y es más que probable que ni siquiera sea la segunda fuerza más votada: esto se debe a tendencias de largo recorrido, y no sólo coyunturales, pero se está precipitando más rápidamente de lo previsto quizás por la rigidez de un PSOE incapaz de situarse a sí mismo en un espacio recognoscible. Para un partido acostumbrado a disputar la victoria, esta situación produce vértigo. Pero la mejor fórmula contra el vértigo no es, nunca, ni cerrar los ojos, ni mirar al fondo del precipicio y gritar “socorro”, sino buscar un asidero, y creo que ese asidero al que se quiere aferrar la campaña socialista (“la pinza”) es un espejismo, y no un suelo firme desde el que decir algo con sentido.  Cada vez que Pedro Sánchez elude la pregunta sobre qué fórmula de gobierno apoyará acudiendo al consabido “salimos a ganar”, el suelo se hunde un poco más por el peso de la desazón y la melancolía. Es verdad que todos los manuales de campaña, en cualquiera de las situaciones, prohíben hablar de pactos antes de que se conozca el resultado, pero en esta ocasión es diferente. Y es diferente porque otros partidos se han saltado con desparpajo esa regla y de manera clara y directa sí están hablando de pactos: tanto Rajoy como Iglesias están proponiendo al PSOE un gobierno de coalición o, al menos, un apoyo externo a la investidura.

La clave está en que el número de diputados que obtenga el PSOE (parece muy improbable que menos de 70 y más de 85) volverá a situarlo en la posición de decidir, y que Pedro Sánchez no está consiguiendo hacer de ello un asidero, sino un laberinto. Acorralado por el empuje natural de Unidos Podemos (que ha venido para quedarse) y por la resistencia de Ciudadanos en su otra franja limítrofe, su espacio parece cada vez más estrecho; pero es estrecho no porque esté escrito en ninguna parte que así sea, sino porque el equipo dirigente socialista parece empeñado en cerrar puertas y ventanas y quedarse consigo mismo en una zona de confort acondicionada por Ciudadanos pero condenada al hacinamiento. Aquí es donde está, creo, el gran error de Pedro Sánchez que, añadido al de la fallida operación reformista con Ciudadanos, puede resultar definitivo: en que se ha obstinado en una visión negativa de la situación actual (es decir, en jugar a la defensiva) y en su falta de habilidad para hacer valer aquello que el PSOE sí estaría en disposición de ofrecer.

¿A qué me refiero? Imaginen que el PSOE se hubiese presentado a estas elecciones con el siguiente mensaje: como es muy probable que no podamos aspirar a la presidencia del Gobierno (dado que ya sabemos que una coalición con Ciudadanos no va a sumar nunca la mayoría necesaria), vamos a intentar imponer a cambio de nuestro apoyo a Rajoy o a Iglesias una serie de exigencias (coherentes con la identidad del partido) sin las que no podrá contarse con el PSOE para la investidura, y a continuación vamos a pasar a la oposición para defender esas exigencias en un Parlamento sin mayorías absolutas en las que, para casi todas las cuestiones (aprobación de presupuestos, reforma electoral, reforma de la Justicia, organización territorial del Estado, reforma laboral), vamos a resultar decisivos. Imaginen que, además, Pedro Sánchez dedica sus mítines y sus intervenciones en radio y televisión, en vez de a hacer retórica, a explicar abiertamente en qué condiciones podrían apoyar un gobierno de Podemos, asegurando que, aunque Iglesias sea presidente, aquellos aspectos del programa o de la trayectoria del partido morado que más reticencia suscitan en su electorado no podrán en ningún escenario llevarse a cabo. De esa manera el votante socialista sabría que su voto puede servir, por un lado, para evitar un nuevo gobierno del PP y, por otro lado, para limar la acción de gobierno de Podemos sin convertirse en actor secundario. Y si esto fuera imposible porque el Consejo Federal no le permita de ninguna manera hacer a Iglesias presidente del Gobierno, es decir, si el PSOE ha decidido ya, mayoritariamente (como así parece), que está más cerca del PP que de Podemos, podría esgrimir ese mismo discurso como explicación de una abstención a un gobierno de Rajoy. Una u otra cosa. Jugándosela, pero desde una posición nítida.

Pedro Sánchez tiene el riesgo de pasar a la historia como quien no tuvo entereza para tomar decisiones. Si mantiene su estrategia (y ya apenas tiene margen para cambiarla), podrá decirse de él que fue el último en darse cuenta de que su partido se estaba muriendo y que sin adrenalina política no había reanimación posible. Pedro Sánchez se está equivocando (esto es, obviamente, una opinión) y ni siquiera sabe rendirse. Su partido está asediado no por un adversario, sino por dos, y en esas situaciones lo inteligente no es resistir, ni tampoco protestar porque quieran asediarlo, sino elegir a quién se rinde provisionalmente, cómo y en qué condiciones, y hacerlo antes de que sea demasiado tarde. Lo contrario, me parece, conducirá a un escenario del que creo que pronto empezaremos a hablar: un revolcón dentro del propio partido entre sus distintas almas que ya no pueden seguir cosidas alrededor del poder, un fin de ciclo, acaso una escisión, o al menos una importante fuga de quienes acaben de comprender, una vez que el PSOE de Andalucía tome las riendas del partido, que conservar una cuota territorial de poder territorial (para la que sí basta, todavía, con el comodísimo apoyo de Ciudadanos) no es un objetivo político por el que merezca la pena seguir siendo fieles a una sigla.

Entre tanto, mientras Pedro Sánchez se rodea de los voluntariosos carteles del “sí” y se obstina en mensajes sólo dirigidos a los más crédulos, todo indica que una legión de votantes del PSOE ya ha decidido lo que una parte de sus dirigentes ha dejado lealmente para después del 26J: que los objetivos políticos que merecen la pena se van a librar en la próxima década en escenarios distintos y distantes a aquellos preferidos por la querencia del aparato socialista. Ello puede explicarse por las contradicciones en las que acabó encerrándose la socialdemocracia a finales del siglo XX y que ahora afloran en forma de nuevas fuerzas políticas dispuestas a ocupar el vacío que quedó. A Pedro Sánchez no pueden quizás reprochársele antiguas deserciones, pero sí la manera de gestionar sus consecuencias. No lo están sabiendo comprender y se están quedando sólo con un pasado tan digno como menguante, creyendo estar jugando una partida que, muy probablemente, acabó hace tiempo”.

 

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Entrevista a Belén BARREIRO a eldiario.es (22-06-16): “Podemos genera una ilusión enorme en campaña y una desilusión enorme cuando pasan las elecciones”

http://www.eldiario.es/politica/Podemos-enorme-campana-desilusion-elecciones_0_529497390.html

Belén Barreiro (Madrid, 1968) es fundadora y directora de MyWord, una empresa de estudios demoscópicos. Fue responsable del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) en la etapa de José Luis Rodríguez Zapatero. Entró en 2008 por su prestigio como socióloga y salió dos años después con más prestigio, el que le dio no plegarse a las exigencias partidistas de la vicepresidenta Teresa Fernández de la Vega. Su actual centro de trabajo está en un sótano bien iluminado; parece el subconsciente colectivo de un país en transformación. Su labor consiste en interpretarlo.

La encuesta que acaba de publicar MyWord confirma lo que está en el ambiente: el PP se mantiene como primera fuerza y Podemos va a quedar segundo en votos, y tal vez en escaños. Eso es ya casi indiscutible.

Parece que sí. Es una foto de estabilidad respecto al 20-D. La suma de votos de Podemos e IU del 20 de diciembre refleja la estimación de ahora. Es una situación en la que parece bastante claro que Podemos supera al PSOE en votos y escaños. El voto a Podemos ha aumentado desde el último observatorio. En estas encuestas tiene una cierta tendencia al alza, a que Podemos se refuerce, incluso que pueda crecer al final de la campaña.

La diferencia con el PP es de cuatro puntos en algunas encuestas. ¿Podría haber una gran sorpresa?

Me resultaría muy raro que no se produjese un sorpasso en votos y en escaños del PSOE. La siguiente pregunta es si Unidos Podemos es capaz de aproximarse tanto al PP como para ganar. Es difícil, pero la incógnita está ahí. En diciembre veía clarísimo que no iba a pasar, que Podemos no iba a quedar delante del PSOE; ahora es evidente que sí, y lo es desde hace tiempo.

¿Quién es responsable de esta inversión?

Esta inversión tiene un efecto mecánico por la suma con IU. Se pensó entonces que podía haber gente que decidiese que ni uno ni otro; votantes de Podemos que no quisiesen estar con IU, y al revés, pero no parece que sea lo que ha ocurrido. Podemos tiene una retención enorme con respecto al 20-D e IU tiene una retención bastante alta, aunque algo menor. Además, es una opción que puede sumar nuevos votantes del PSOE.

En septiembre de 2014 titulé un entrevista que mantuvimos con una frase suya: Podemos se ha sentado en la silla del PSOE y el PSOE de momento se ha quedado de pie”. ¿Cuál sería el titular ahora?

El problema es que ahora se ha quedado realmente de pie. Entonces todavía había tiempo de reacción. Ahora parece que los tiempos se han agotado para el PSOE.

Da la sensación de que el PSOE se va a equivocar haga lo que haga después del 26-J

El PSOE es el que tiene un electorado más dividido, mucho más que el PP y mucho más que Podemos. Las preferencias de los electores del PSOE son diversas y chocan. Los votantes del PP tienen unas preferencias claras en todo, también con respecto a qué tipo de gobierno quieren; ellos quieren uno de centro-derecha. El electorado de Podemos tiene unas preferencias abrumadoramente nítidas, incluso más que el PP; quieren un gobierno de izquierdas: la suma de PSOE y Unidos Podemos. En el último observatorio nos salía que el gobierno favorito de los votantes del PSOE era el gobierno trasversal justo cuando acababan de fracasar las negociaciones para intentar formar gobierno. Ahora no, ahora el electorado socialista quiere un gobierno de izquierdas, pero sin una mayoría abrumadora. Si en Podemos, un 70-75% quiere un gobierno de izquierdas, en el PSOE es un 35%; luego están, con menos porcentaje, los que quieren un gobierno de Gran Coalición y los que prefieren uno transversal. Cuando uno tiene un electorado muy fragmentado, tomar decisiones tiene costes: si vas a la izquierda, pierdes a unos; si vas hacia la derecha, pierdes a otros. Hay otro elemento entre los indecisos. El PSOE es el que lo tiene más difícil. Unidos Podemos comparte con el PSOE cerca de 1.200.000 indecisos, que es una bolsa enorme. Para Unidos Podemos la estrategia es llevarse ese millón doscientos mil electores que votaron al PSOE en el pasado. Lo que dijo Pablo Iglesias sobre Zapatero, que había sido el mejor presidente de la democracia, es parte de la estrategia dirigida a arrancar esos votos. El PSOE tiene, además, en torno a 800.000 personas que dudan entre ellos y Ciudadanos, y 900.000 entre ellos y el PP. El PSOE se encuentra con tres bolsas de indecisos, no exactamente del mismo tamaño, que requiere estrategias contradictorias.

De ahí su discurso contradictorio.

Frente a esto ¿qué haces? Ser ambiguo y no decir exactamente por dónde te mueves, apostar por una de las bolsas de indecisos o tratar temas que compartan las tres.

Con la perspectiva del tiempo, parece que el pacto con Ciudadanos le ha hecho daño al PSOE, no le ha aportado ningún voto.

No es un pacto que haya sumado. Quizás porque le faltó una segunda parte. Hubo una primera parte que fue esa, y quizás faltó la segunda [la abstención de Podemos].

Ese gobierno trasversal sería hoy imposible con los datos que arrojan las encuestas.

El gobierno trasversal es posible, pero no es querido por algunos de los políticos implicados.

¿Y por los ciudadanos?

Los ciudadanos no lo ven tan mal, dentro de que prefieren un gobierno de izquierdas.

Los partidos suelen tener un líder que proyecta la imagen de bueno y un número dos que representa el papel de malo. Alfonso Guerra, por ejemplo. Podemos lo plantea al revés: el número uno interpreta el papel de malo, o es el que le adjudican los medios, e Íñigo Errejón va de bueno. ¿Tiene esto un coste añadido para Pablo Iglesias o el coste mediático de Pablo Iglesias no se refleja en las encuestas?

Pablo Iglesias ha caído en su valoración en un año. Ahí tiene un desgaste importante. Es verdad que su valoración ha caído en parte porque es un líder que polariza: todas las personas a la derecha le ponen muy malas notas y eso baja la nota media. Pablo Iglesias es el único de los cuatro líderes que no es el favorito entre sus votantes. ¿Y quién es el favorito entre los votantes de Unidos Podemos?: Alberto Garzón. Esto es muy llamativo, es llamativo que sea Garzón el favorito entre sus votantes y el segundo entre los votantes socialistas y entre los de Ciudadanos. Es un político que acapara bastante consenso

Si Garzón estuviera al frente, ¿tendría Unidos Podemos posibilidad de ganar?

Sí, eso es posible. Por lo que he visto de los datos, eso es posible. Garzón suma mucho. Además, es sorprendente que sume de forma bastante transversal, porque alguien que vota a Ciudadanos ya está bastante alejado ideológicamente de donde está Garzón.

Creo que Podemos ha hecho una maniobra excelente al sumar a IU; no solo porque suma mecánicamente, que ya se ha visto que ha sumado, es que se lleva a un líder que, en estos momentos, es el mejor valorado de España. Con eso diluyes la caída de valoración que está teniendo Pablo Iglesias, que podía haberse convertido en un problema. También tienen a otras personas como Errejón. No he visto datos suyos de encuestas, pero estoy bastante segura de que quedaría bien valorado.

Ada Colau también tiene muy buena imagen.

Exactamente. Con respecto a la pregunta de si Pablo Iglesias suma o no, creo que sumar, no suma, a día de hoy. Su valoración ya no suma, pero ha conseguido generar amortiguadores, para que su presencia no tenga un coste.

La última vez me dijo que Podemos tenía una gran capacidad de leer la realidad.

Y la sigue teniendo.

También han demostrado que son muy buenos en campaña electoral.

Sí, muy buenos. Los vídeos que han hecho son excelentes.

Su problema es cuando acaban las elecciones porque siguen en campaña electoral.

Sí, no saben gestionar las victorias.

¿Ha sido este el problema en estos meses, que no han aprendido a hacer política?

Sí. Podemos genera una ilusión enorme en campaña y una desilusión enorme cuando pasan las elecciones porque no sabe gestionar los resultados. No sabe entrar en un escenario de política normal, a hacer una política que no sea política electoral. Ahora, en política electoral son excelentes.

n aprender de lo vivido en estos meses y aplicar después del 26-J?

Lo tienen que aprender todo. Así como en política electoral los demás partidos deben fijarse mucho más en Podemos porque cada decisión que toman es la correcta. Por donde va la sociedad están ellos. Como socióloga veo que están haciendo lo correcto, desde un punto de vista estratégico. Eso es así en las campañas electorales. Después, pasadas las elecciones, lo tienen que aprender todo porque producen la sensación, al menos a mí me lo parece, que cada cosa que hacen es equivocada.

¿Hubiese sido una barbaridad haber apoyado, con la abstención, un Gobierno PSOE-Cs condicionado a unas medidas de regeneración? ¿Se podían haber apuntado ese tanto, además de echar a Rajoy de La Moncloa?

Para ellos habría sido una buena estrategia.

Y así darse tiempo para aprender.

Sí, habría sido una buena estrategia porque también habrían podido hacer oposición. Habrían podido haber tachado al gobierno PSOE-Ciudadanos de Gran Coalición y haberse quedado de única oposición de izquierdas.

¿Es esto un ejemplo de su falta de capacidad para hacer política?

No me refiero tanto a eso; entiendo que en los pactos entran en juego las estrategias electorales. No concibo que los partidos no estén pensando en estrategias electorales cuando realizan pactos. Si Podemos queda ahora segundo será evidente que no ha sido un error. Me refiero más bien a la forma en que se comunican con los ciudadanos, en el día a día de la política. El no entender que hay un momento para el espectáculo y otro para trabajar de manera más discreta; que en política hay espacios que deben ser transparentes y espacios que no deben ser transparentes, no porque se quiera ocultar nada a la ciudadanía, sino porque las negociaciones, la formulación de las políticas y la formación de acuerdos exigen un cierto grado de discreción. Esto me recuerda un poco al filósofo coreano Byung-Chul Han, que habla de la sociedad de la transparencia, una sociedad casi pornográfica. Para mí, el principal defecto de Podemos es que cuando hacen política normal, la hacen con esta perspectiva de sociedad pornográfica, de “aquí desnudémonos todos”. La política requiere unos espacios, no digo de oscuridad, pero sí de discreción y unos espacios de silencio, unos espacios de reflexión, donde no pueden entrar los ciudadanos a mirar, pero no porque se esté haciendo nada en contra de ellos, sino porque se están alcanzando acuerdos y se están generando decisiones que son buenas para ellos, pero que se tienen que generar como se generan todas las decisiones: con calma.

Un debate que no estaría dedicado a encontrar soluciones, sino a mostrarse ante ese público que está constantemente mirando.

Sí, exactamente. Como están enfocados en la política espectáculo, que es más una política de tiempo de elecciones, no están centrados en qué conviene a la ciudadanía. Una vez que votan, los ciudadanos entienden que en una democracia representativa dispones de cuatro años para ir haciendo y deshaciendo con responsabilidad hasta que llegue el momento de volver a rendir cuentas. Mientras, se va rindiendo cuentas a través de las declaraciones públicas. Así en una democracia representativa, la política exige un espacio de libertad para que los representantes decidan y utilicen ese espacio de libertad a favor de los ciudadanos. En este sentido, Podemos juega de una forma que es dañina para la política democrática.

Todo se juega en diez provincias; los escaños que se van a decidir por pocos votos.

Los escenarios son muy variables.

Supongamos que se repite más o menos el escenario del 20-D: PP primero, con menos escaños o los mismos; segundo el PSOE; tercero Unidos Podemos y Cs, cuarto. ¿Qué cree que va a pasar? ¿Cómo se van a organizar?

Es difícil; me resulta mucho más sencillo hacer una predicción sobre el comportamiento de millones de electores, incluso en estos contextos de incertidumbre con tantos indecisos. Me resulta más sencillo que predecir qué van a hacer cuatro políticos. Se me escapan las claves de los comportamientos posteriores.

Supongamos que el PP decide no entregar la cabeza de Rajoy y forzar unas terceras elecciones. ¿Tendría coste electoral para ellos?

Depende de cómo se explique. El PP ha perdido muchísimos votantes entre el 2011 y el 2015; los que mantiene son personas mayores que llevan toda la vida votando al PP. Este es el grueso de su electorado, es muy difícil que cambien de voto; siempre van a tender a justificar lo que hace su partido. Es posible que el PP tenga ahí un suelo garantizado, el que tiene ahora, el de los leales. Además, son personas que valoran bien a Rajoy. Otra cosa es que el resto de la sociedad no le valore bien, pero estos votantes sí valoran a Rajoy. Podría no tener coste para el PP.

Si el PP termina por entregar a Rajoy, pacta con Cs y logra la abstención del PSOE con un acuerdo de regeneración, podría ser positivo para el PP, para recuperar votos y dar una imagen más moderna.

Sí, eso podría ser. El frente que se le ha abierto al PP es que la derecha se ha dividido entre la marca vieja y la marca joven. La división de la izquierda es distinta. La izquierda socialista comparte ideas con la izquierda que representa Unidos Podemos. La diferencia entre ellas está en que una ha tenido la oportunidad de demostrar históricamente hasta dónde ha podido llegar, y la otra no. Uno ha hecho muy bien unas cosas, pero en el camino también ha cometido fallos y  traiciones. Los otros dicen, “nosotros vamos a ser como ellos sin las traiciones”. Eso es básicamente en lo que se divide la izquierda “Nosotros como ellos, pero no os vamos a fallar”. Frente al PSOE que ha perdido la credibilidad, y ese es su principal problema, hay una cierta división generacional, no tan profunda como en la derecha. Diría que la división de la izquierda ni siquiera es exactamente ideológica, aunque el electorado del PSOE es más moderado que el de Unidos Podemos. Mientras que en la derecha la fractura es generacional. Hay una derecha mayor, que es el PP -el 40% de su electorado tiene más de 65 años-, y una derecha joven: la marca joven de centro-derecha, que es Ciudadanos, que son los hijos de los votantes del PP. Esto es muy peligroso para el PP. A lo mejor, cuando emprenda la renovación es ya tarde. El primer voto suele ser un voto que genera lealtades. Cambiar de partido tiene sus costes emocionales. Eliges una marca política y empiezas tu camino con cierto comportamiento inercial. Si un chico o chica de 18 años empieza a votar a Ciudadanos, si se estrenan con él, generan lazos emocionales con ese partido y una cierta tendencia a votarle. Si el PP se pierde esos primeros votantes, se está perdiendo su futuro. No sé si reaccionarán, pero están empezando a llegar tarde. Porque Ciudadanos, salvo que quede barrido en estas elecciones, porque haya mucho voto estratégico para proteger al PP, es ya la marca joven de la derecha española.

A largo plazo, Ciudadanos acabará devorando al PP.

Sí. O no tan largo porque la fractura de edad se produce a los 65 años. Según el CIS es a los 55; según nuestros datos, a los 65. Cuando hablamos de jóvenes, no nos referimos a los de 18-24, hablamos de veinteañeros, treintañeros y personas en torno a 40-50. Ahí a Ciudadanos le va muy bien. Luego no saca casi nada a partir de los 55-60-65, dependiendo de la encuesta. El PP está perdiendo una oportunidad histórica por no haber hecho las renovaciones a tiempo.

Si el PSOE quedara tercero, ¿daría el gobierno a Unidos Podemos y a Pablo Iglesias? Ahora mismo parece casi imposible.

Depende de a qué acuerdo lleguen; a lo mejor puede haber una coalición entre los dos en la que se pacte que el presidente del gobierno sea un socialista aunque Podemos gane en votos y escaños. Así lanzas un mensaje de tranquilidad a la sociedad. No hay que olvidar que Podemos tiene una imagen muy polarizada. Lanzas una imagen de tranquilidad que es conveniente para todos. Obviamente tienes más capacidad de negociación si eres segundo que si eres tercero. De lo que sí estoy segura es de que Unidos Podemos va a tener ahora muy difícil volver a explicar al electorado que no hay un gobierno de izquierdas. En ese camino, a lo mejor tiene que hacer grandes concesiones al que ha quedado tercero. A lo mejor, paradójicamente, el que tiene ahora más capacidad de negociación también tiene que hacer más renuncias.

Proponer otra persona de presidente que no sea Pablo Iglesias.

Podría ser que no sea ningún socialista ni que sea Pablo Iglesias.

Una especie de Manuela Carmena.

Sí, alguien que genere más consenso. Hay opciones. Si PSOE y Unidos Podemos suman más en votos y suman en escaños, estando incluso muy cerca, o no tanto, de una mayoría absoluta, van a tener muy difícil explicar que no haya acuerdo.

¿A quién penalizan los votantes del fracaso de esa opción en el 20-D?

Al PSOE. Se da la paradoja de que es el partido al que se le reconocen más esfuerzos y al que se atribuye más responsabilidad por el fracaso.

¿Qué ha podido influir en la percepción del electorado, quizá las declaraciones de los barones del PSOE contra Podemos?

No necesariamente. Después hubo otros episodios, por ejemplo, cuando Compromís presentó sus 30 puntos y el PSOE dijo que aceptaba sin condiciones 27, pero tenía que ser un gobierno monocolor con Pedro Sánchez de presidente. Mónica Oltra respondió que era una vergüenza.

¿Y la sobreexposición de Susana Díaz criticando a Podemos o las declaraciones de Felipe González, ahora desaparecido del mapa?

Eso parece bastante claro. Si preguntamos en el observatorio que en el caso de que se produzca un escenario en el que PSOE tenga que elegir entre pactar un gobierno de Gran Coalición con el PP y Ciudadanos o un gobierno de izquierdas con Unidos Podemos, qué crees que haría, no qué te gustaría, sino qué crees que haría el PSOE, sale pactar con Unidos Podemos. También sale que los votantes socialistas son los que menos saben qué va a hacer el PSOE.

¿Qué debería hacer el PSOE ahora para no repetir los errores de estos meses?

Las opciones son apoyar un gobierno PP-C’s o un gobierno con Unidos Podemos, porque parece que no hay más. Las dos opciones tienen coste, porque tienen un electorado dividido. ¿Dónde pierde menos? Yéndose con Unidos Podemos pierde menos en términos electorales. En términos electorales es más fácil asumir esa opción que la otra. También depende de los retoques adicionales. Si la Gran Coalición significa poner en lugar de Rajoy a un independiente con buena reputación, podría ser digerible. Si la gran coalición significa poner incluso a alguien de Ciudadanos a liderar la gran coalición, puede ser digerible. Si la unión con Unidos Podemos significa que, en vez de poner a Pablo Iglesias, buscas a otro mucho más digerible para los votantes del PSOE… Hay una fotografía en la que, a grosso modo, tiene menos costes irte a la izquierda que al centro-derecha. Luego está la presentación de cada una de esas operaciones, que pueden variar mucho en función de quién esté dentro, quién la lidere, quién la componga, incluso las líneas programáticas que fijes.

Depende de cómo se explique.

Lo que sí está clarísimo es que la coalición PSOE-PP es, en términos electorales, indigerible pues tenía un apoyo del 3-4% del electorado socialista. Eso sería un acto suicida para el PSOE. Desde el momento en que está Ciudadanos es bastante más digerible. De hecho, a nosotros nos aumenta al 25% el apoyo a esa coalición, aunque ahora ha bajado un poco. En cierto sentido, Ciudadanos le da una un legitimidad a la gran coalición que no tenía antes. Si además de estar Ciudadanos no la lidera Rajoy vas poniendo ‘pluses’ de legitimidad.

Con un pacto para la reforma de la Constitución.

Sí, exactamente. Lo indigerible es un pacto PP-PSOE sin más.

¿Tiene riesgo el PSOE de que Podemos se lo acabe comiendo si pacta con él o el PSOE podría recuperar parte de su prestigio en un gobierno con Unidos Podemos?

Ahí pienso casi de manera contraria a lo que dicen los políticos del PSOE. Los políticos del PSOE razonan de esta manera: Podemos quiere sustituirnos. Tampoco sería un escándalo porque el objetivo de cualquier partido político es alcanzar el poder. Quieres alcanzar el poder porque tienes ideas de qué hacer con el poder. A Podemos le acusan de eso, como si fuera un delito que un partido quiera alcanzar el poder. El argumento de algunos socialistas es: Podemos quiere alcanzar el poder, y para hacerlo, necesita destruirnos. Por tanto, su objetivo es sustituirnos. Dices: bueno, sí, como en cualquier mercado. En cualquier mercado competitivo las organizaciones entran a competir y a llevarse una cuota mayor de mercado. El mercado electoral no es distinto a los demás. El PSOE debería de reflexionar en vez de estar en esta reacción casi emocional, de indignación, el “nos quieren sustituir”.

Dicen que el fuerte está rodeado de comanches cuando el problema del fuerte está dentro, en el fuego amigo.

Bueno, aceptemos que eso es así, que los quieren sustituir, y que están en su derecho. Los votos del PSOE no son propiedad del PSOE, son de los ciudadanos. Una vez que aceptas esto, piensa cuál es la estrategia que te conviene, cuáles son tus puntos fuertes y cuáles son sus puntos débiles. La principal debilidad de Podemos, como hemos comentado antes, es que va a tener muy difícil gestionar cualquier resultado electoral, porque siguen teniendo carencias inmensas en la gestión de la política, del día a día, y en la gestión de las políticas públicas. Eso no lo han corregido. No se les ve con equipos de gobierno. Se les ve como a una maquinaria electoral, pero no con equipos de gobierno. El PSOE es lo contrario. El PSOE hace a veces buenos planteamientos, aunque en los últimos tiempos no hace muy buenos planteamientos estratégicos en campaña, pero hay que reconocerle que tiene grandes equipos detrás, no dentro del partido, en la propia sociedad, gente enormemente capaz de gestionar la Administración del Estado. Esa es la principal virtud del PSOE: que tiene mucho talento detrás. No debería tener tanto miedo a Podemos, porque Podemos tiene sus virtudes, pero, como hemos visto, una vez que entran a gestionar el día a día de la política, empiezan a tener múltiples fallos. Aprovéchate de esos fallos. Igual que Podemos se está aprovechando de ser mejor en campaña, aprovéchate tú, cuando pasen las elecciones, de ser mejor que ellos en la gestión de los asuntos de los ciudadanos, porque en eso el PSOE es mejor. Si están juntos en una coalición, ¿quién va a tener mejor imagen? ¿El que sabe gestionar los asuntos públicos o el que no lo sabe? Obviamente, el que sabe. Ahí es donde pueden darle la vuelta a la tortilla. Pero en vez de planteárselo así, que a lo mejor juntos pueden demostrar que ellos no son tan buenos como creen, o tan buenos como dicen. En vez de meterte en ese escenario, los socialistas dicen: “Como me quieren sustituir me voy corriendo al otro lado”. Eso es huir del problema, no afrontarlo.

Decíamos antes que Pablo Iglesias tiene gran capacidad de leer la realidad y detectar por dónde va la a sociedad. ¿Cree que detecta que él puede ser un problema para el crecimiento de Podemos?

Buena pregunta. Debería.

¿Lo detecta? ¿Tendrá la generosidad de apartarse para ganar unas elecciones?

A la primera pregunta sí; la segunda no [riendo]. Creo que lo ve, estoy segura de que lo ve. Salvo que se haya rodeado de un equipo de personas que no le cuenten la verdad, que a veces pasa en política. Los políticos se rodean de pelotas. Nadie le cuenta la verdad al líder, y como nadie se la cuenta, sigue creyendo que todo va igual que antes. Si sus colaboradores le cuentan la verdad, él debe saber que ya no suma en Podemos, que tiene gente al lado que suma más.

La política ha cambiado radicalmente. Podemos y Cs han venido a quedarse. PSOE y PP van a tener que aprender a manejarse en este escenario y cambiar su lenguaje.

Es una fase totalmente nueva porque la sociedad ha cambiado. La crisis nos ha cambiado. La revolución tecnológica nos ha cambiado. Estamos en una España totalmente distinta. La crisis ha dejado una España partida en dos, empobrecidos y no empobrecidos, y la revolución digital, entre los analógicos y digitales, De ahí salen cuatro Españas, en las que el PP son los acomodados analógicos, el PSOE son los analógicos más azotados; Ciudadanos serían los acomodados digitales y Podemos los digitales empobrecidos.

¿Qué efecto produce la campaña de los medios tradicionales contra Podemos?

Lo único que hace es inflar a Podemos.

La información de que la Asamblea venezolana había iniciado una investigación para ver si el chavismo financió a Podemos se basan en recortes de prensa que la justicia española ya ha rechazado por irrelevantes. Todo un poco burdo.

Todo lo que hace en esa dirección la prensa tradicional, esa prensa que nació en la España analógica, lo único que consigue es dar más votos a Podemos. No me entra en la cabeza cómo no lo ven. Están en una lógica antigua, la de creer que un ciudadano se levanta por la mañana y tiene un periódico de referencia, y que además le hace caso. Eso ya no existe. Un ciudadano se levanta, picotea en una decena de medios muy variados, se detiene más en unos que en otros; el que era el periódico de referencia, ni siquiera es el primero en consultarse, a veces puede ser el segundo o el tercero. Las redes sociales canalizan también parte de la información. La realidad es más compleja que la que muestran los periódicos tradicionales. Nuestra visión del mundo es más compleja y choca con la visión que muestras esos periódicos.

¿Por qué hay tanto miedo de que Podemos entre en el gobierno?

Eso es lo que no entiendo, porque… Está en el propio discurso de Podemos, la crítica a la pérdida de autonomía, lo que a veces he llamado la democracia secuestrada… Las democracias nacionales tienen una pérdida de autonomía en un contexto de globalización, un contexto en que estamos hablando de la Unión Europea. Los gobiernos nacionales pierden capacidad de decisión, es una realidad que estamos viviendo. Si eso es así y lo aplicamos al escenario actual, si Podemos llegase a gobernar, objetivamente, no creo que cambiasen tantas cosas. No digo que no cambiasen algunas; es que estoy convencida de que no podrían cambiar tanto. Si uno es contrario a Podemos pues debería vivir todo esto con cierta tranquilidad…

Es el miedo a que se levanten las alfombras.

Sí, bueno, o el miedo a que gobernasen solos, el miedo a la falta de experiencia y de gestión de asuntos públicos, y a una cierta arrogancia que se les ve en cuanto a no reconocer que en eso deberían recibir quizás un mayor asesoramiento. Con una coalición con el PSOE esto lo tendrían bien resuelto”.